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EL PADRE VALDEZ, AUTOR DEL OLLANTAY*
Tuvo exitosa culminación la búsqueda realizada por el prestigioso
historiador nacional, doctor Raúl Porras Barrenechea respecto a la paternidad
del drama en quechua Ollantay.
Al término del brillante ciclo de conferencias a cargo de los
jurisconsultos que integraron la delegación del Colegio de Abogados de Lima,
en el que tuvo relevante actuación el doctor Porras Barrenechea, dióse a la
tarea de investigar en fuentes históricas el derrotero de la apasionante
leyenda del general rebelde Ollantay. Contó con la colaboración de destacados
intelectuales cuzqueños, el arqueólogo e historiador John H. Rowe y la
valiosa cooperación del asistente de arqueología de la Universidad del Cuzco,
señor Luis Barreda Murillo, quien lo acompañó en sus diferentes visitas en el
Cuzco.
¿Quién fue el Cura Valdez?
El Doctor Porras, con su palabra autorizada, expresa que la personalidad
intelectual del cura Valdez, desconocida por los críticos ollantinos, nació
en Urubamba. Fue el único suscriptor cuzqueño del "Mercurio
Peruano", de 1791. Eximio conocedor del idioma quechua, tuvo bondad
evangélica para con los indios. De los datos obtenidos, hasta la fecha, se
deduce que Antonio Valdez, fue uno de los prestantes antonianos o alumnos del
Seminario de San Antonio Abad, donde fue Catedrático de Latinidad y
Filosofía. Recibió el grado de Maestro y Doctor, con singular aplauso. Fue
colaborador del Obispo Moscoso y simpatizante del partido indio en la
revolución de Túpac Amaru. Valdez fue toda su vida párroco –expresa el doctor
Porras Barrenechea– en la región del Cuzco; y, siguiendo una tradición
regional, escribió dramas en quechua para su feligreses indios. Mientras que
el Lunarejo había escrito autos sacramentales, Valdez llevó a la literatura
quechua, las leyendas indígenas, entre ellas la de la rebelión de los Antis,
que es la leyenda urubambina proscrita por los Quipucamayoc imperiales
del Cuzco.
¿Quién es el autor del Ollantay?
Enfáticamente asevera el doctor Porras Barrenechea la paternidad de
Valdez, para el drama Ollantay, porque Valdez nació a pocas leguas de
Ollantaytambo y porque Markham recogió su manuscrito de la vecina villa de
Lares. Los más autorizados historiógrafos cuzqueños de la primera etapa
republicana como José Manuel Palacios, Pio B. Meza y Justo Sahuaraura,
contemporáneos de Valdez, reconocieron la paternidad de éste, negada después
por críticos forasteros.
¿Qué consignan los Archivos Parroquiales?
Con erudición, el doctor Porras manifiesta que en los archivos
parroquiales consta que el cura Valdez, se negaba a cobrar derechos a los
niños pobres, regalaba imágenes y vajilla de plata para los templos,
reedificaba éstos y fue además insigne imaginero que talló admirables imágenes
para las iglesias de Tinta y Tambopata.
¿Cuál es el documento fundamental?
Un importantísimo testimonio para la comprobación de la paternidad de
Valdez, se halla en las declaraciones del sacerdote indio Justo Pastor
Sahuaraura; en un manuscrito que conserva en Arequipa el Padre Barriga. El
clérigo cuzqueño declara, en él, que preguntó a Valdez por qué había hecho
feliz el desenlace del drama Ollantay contra la versión original de la
leyenda urubambina, y Valdez le respondió que lo había hecho por razones de
poética y por satisfacer al público.
Otros documentos hallados por el doctor Porras atestiguan que la leyenda
ollantina no subsistió en el actual pueblo de Ollantaytambo, que en los
siglos XVI y XVII, se llamó solamente "Tambo", como aparece en los
libros parroquiales. La difusión de ésta, se logra a mediados del siglo XVII,
por la vía erudita, en que se comienza a hablar del pueblo de "Santiago
de Ollantaytambo", quizá por alguna obra anterior a la de Valdez. Pero
es, sin duda, quien le dio mayor realce y validez poética, habiendo dado vida
a la fama universal del Ollantay.
Para el doctor Porras Barrenechea, la cultura cuzqueña tiene tres máximos
representativos: el Inca Garcilaso, en el siglo XVI, el Lunarejo en el XVII y
Antonio Valdez en el siglo XVIII, que representa el ápice de la literatura
quechuista.
Todas estas confrontaciones que son fruto de una acuciosa labor de
investigación realizada por el ilustre historiador doctor Raúl Porras Barrenechea,
vienen a dar fin a la prolongada polémica sobre la paternidad del inmortal
drama Ollantay.
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http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/linguistica/legado_quechua/el_padre.htm


